Elección, pasión y vocación: Una vida para el futuro

Autora: Mtra. Psic. María del Rocío Guadalupe Villanueva Medina, profesora de la Universidad ORT México

 

Elegir una carrera universitaria implica un ejercicio importante de reflexión. Tus hijas/os requerirán de ti un acompañamiento cercano, empático y respetuoso; razón de más para tener en mente que es una decisión de gran trascendencia en su vida. Dicha elección deberá estar inspirada en su vocación, conocimientos, habilidades, destrezas e intereses particulares. Recuerda que nadie puede lograr el sueño de alguien más. Cada uno tiene el derecho humano inalienable de tomar sus propias decisiones significativas para su futuro. Para que las/os jóvenes se involucren a profundidad con sus estudios universitarios deberán formar parte activa del proceso de elección; así como también contar con herramientas necesarias y suficientes para investigar y evaluar diversas opciones, aunque eso sí, respaldadas por ti como madre y/o padre de familia.

 

¿Qué guía una adecuada elección de carrera universitaria?

El éxito comienza en la mente de la persona que sueña y se concreta con la seguridad que se forjó en el seno familiar. Cabe señalar que, en nuestra sociedad, es común que los padres de familia crean que la orientación vocacional debe abordarse hasta el bachillerato. Sin embargo, para que las/os jóvenes cuenten con la madurez para distinguir sus preferencias vocacionales deberían tener acceso a una educación socioafectiva desde el kínder. La familia junto con la escuela infantil hasta los grados superiores está involucrada en favorecer el desarrollo de procesos psicoemocionales y sociales necesarios para generar un plan de vida a futuro. Así de relevante resulta la decisión. En contraste, la educación tradicional se ha centrado en enseñar conocimientos, olvidando formar la dimensión socioafectiva, emocional y espiritual. Por lo que es necesaria una visión holista para hacer una adecuada elección de carrera universitaria. Más allá de las habilidades intelectuales de los estudiantes, se deben considerar como elementos importantes: su personalidad, talentos particulares, motivaciones, intereses, habilidades natas y sueños.

 

En la actualidad, la educación del siglo XXI exige un cambio de paradigma, donde niñas/os y jóvenes requieren desarrollar una mayor comprensión de sí mismas(os), responsabilidad, empatía, unidad y participación en la toma de decisiones de acciones cotidianas (Trianes y García, 2002). Como madres y padres es fundamental tener en mente que para comprender a nuestras/os hijas/os habrá que hacerlo desde la no directividad, el no juicio, la no imposición sino desde el respeto y aceptación incondicionales; donde el ideal es que las/os jóvenes aprendan a integrar sentimientos e ideas, partiendo de la necesidad de unir el aprendizaje cognoscitivo con el afectivo-experiencial (Rogers, 1986).

 

En síntesis, una vida para el futuro a largo plazo necesita una elección de carrera a través de la vocación y de la pasión, de la libertad como individuo para actuar responsablemente, asumiendo las consecuencias de sus actos. No sólo es un ejercicio volitivo sino de gran trascendencia para lo que viene como vida autónoma después. Una manera inteligente de decidir es evaluando las posibilidades reales para estudiar, los beneficios y medidas justas adaptadas a las circunstancias reales de la persona, la familia y el contexto sociocultural, económico y político en el que se encuentra. Los padres y madres deben evitar criticar, disentir o condicionar a sus hijas/os basándose en sus ideales. Recuerda que la necesidad de reconocimiento ante la libertad de su elección deberá estar antes de tu propio deseo con respecto a su proyecto de vida. Evita empujarles a darte gusto siguiendo un modelo externo y ajeno que no es su propio sueño. Aliéntales a vivir el placer y goce propio de sus decisiones para forjarse una vida a futuro con sentido y transcendencia.

 

Referencias

Rogers, C. R. (1986). ¿El aprendizaje puede incluir tanto ideas como sentimientos? En Lafarga, J. & Gómez del Campo, J. F. (2013). Desarrollo del potencial humano: Aportaciones de una psicología humanista Vol. 3. pp. 254-272. México: Trillas.   

Trianes, M. y García, A. (2002). Educación socioafectiva y prevención de conflictos interpersonales en los centros escolares. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado No. 44. pp. 175-189. Universidad de Zaragoza: España. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27404409

 

*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de la autora y no necesariamente representan la postura de la Universidad ORT México.