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Las mujeres educando, también están luchando

Autora: Dra. Karla Teresa Camacho Rodríguez, profesora de la Especialidad en Ética y Sociedad
Hablar de las mujeres en la educación significa hablar de un tema tan substancial como complejo; si es que entendemos la educación en su sentido más amplio, es decir, como aquella práctica que busca facilitar la adquisición de habilidades y conocimientos, así como el desarrollo de capacidades morales, afectivas e intelectuales entre los seres humanos.
En el ámbito de la educación formal, es decir el de la práctica docente, la presencia de las mujeres es cada vez más significativa en todos los niveles. Lo indican distintas estadísticas, pero también la cada vez más evidente presencia de mujeres ejerciendo la docencia y la investigación en lugares en los que hace poco no nos hubiéramos imaginado.
Es cierto que redundan brechas igualmente evidentes en esta inclusión, como la de la concentración de las mujeres en ciertas áreas y disciplinas y su notoria ausencia en otras, pero también lo es que el ser docente en un contexto como el actual no es para nada una tarea fácil.
Para una importante proporción de mujeres, según lo muestran las estadísticas, la docencia en el contexto de la pandemia no ha significado simplemente ejercer un tipo de trabajo. Ha implicado ejercer un papel clave en las interacciones sociales de estudiantes que están viviendo en un mundo que se les presenta muy complicado, ha significado luchar contra la pobreza de tiempo, con la dinámica de vida que implica ser docente, investigadora, madre, cuidadora, proveedora, trabajadora social, red de apoyo y miles de cosas al mismo tiempo. Ha significado seguir, a pesar de las circunstancias, y valerse del apoyo de otras mujeres- madres, hermanas, suegras, tías, abuelas, amigas- sin las cuales ejercer un rol fundamental en una lucha contra la desigualdad sería imposible.
Porque al ser referencia e inspiración, al no dejarse vencer por estas circunstancias (sin que ello signifique romantizar el sacrificio ni las condiciones de precariedad y violencia estructural que muchas mujeres viven), las mujeres educando también están luchando.