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La educación de la ciencia en México

Autora: Dra. Patricia Illoldi Rangel, profesora de la Maestría en Innovación Educativa
La ciencia es uno de los ámbitos sociales más afectados por las desigualdades de género, ya que continuamente se presentan actitudes y manifestaciones discriminatorias hacia las mujeres, o por lo menos, no existen prácticas que fomenten la igualdad de género (Lucas, Menéndez y Bardají, 2017). Los factores que promueven este tipo de conductas son variados y complejos, factores que van desde los estereotipos a los que se enfrentan las niñas desde edades tempranas y que tienen impacto en su elección de áreas de estudio hasta las cargas familiares que tienen que soportar (Lucas, Menéndez y Bardají, 2017).
Paradójicamente, el campo científico, que se considera como objetivo e imparcial, es una de las áreas donde se tiende a incurrir constantemente en sesgos de género. Según datos de la UNESCO, menos de un 30% de todos los investigadores en el mundo son mujeres. Únicamente 17 mujeres han ganado el Premio Nobel de Física, Química o Medicina desde que Marie Curie lo obtuvo en 1903. En el mismo lapso, recibieron el galardón 572 hombres. Los prejuicios y los estereotipos de género continúan manteniendo a las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes alejadas de las áreas científicas
Aún y cuando en la actualidad hay más niñas escolarizadas, éstas no tienen la misma igualdad de oportunidades que los niños para completar los estudios que han elegido. Entre los factores existentes están los prejuicios, las normas sociales y las expectativas familiares y sociales que limitan la calidad de la educación y de las asignaturas que estudian muchas niñas y mujeres (UNESCO, 2021). En particular, en el campo de las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) las mujeres representan una minoría y, en consecuencia, en las carreras vinculadas a estas áreas, principalmente en las ingenierías.
Este escenario, si bien se ha modificado en las últimas décadas, todavía tiene un largo camino que recorrer. La brecha en la desigualdad se ha reducido principalmente en estratos sociales medios y altos, mientras que las mujeres que pertenecen a estratos socioeconómicos bajos todavía tienen poco acceso a la educación, menos aún a la educación científica, ya que se encuentra todavía muy vinculadas a los roles sexuales tradicionales impuestos por la sociedad, con roles domésticos o laborales muy determinados (docencia, enfermería) (Gervasoni, 2019). Las nuevas invenciones ayudarán a luchar contra la enfermedad y prolongarán la vida, es conocimiento cuya “verdad” ayudará y traerá poder, y esto no se puede lograr si como sociedad eliminamos la aportación de cerca del 50% de la capacidad intelectual que puede participar en estos campos, es decir, las mujeres.

 

Referencias

Gervasoni, J. L. (2019). Antagonismo de género en las comunidades científicas. Situación en Argentina y América Latina. En: Impacto de las Mujeres en la Ciencia. Efecto del género en el desarrollo y la práctica científica. Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). Pp: 65 – 90. https://ciespal.org/wp-content/uploads/2019/06/Mujeres-en-la-cienciaDigital-VFJUL19.pdf

Lucas, A., C. Menéndez y A. Bardají. (2017, Junio, 19). Mujeres y ciencia: ¿discriminación basada en la evidencia? La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/ciencia/opinion/20170210/414215473166/mujeres-ciencia-discriminacion-basada-evidencia.html

UNESCO. (2020). Mujeres en la ciencia: víctimas de la desigualdad de género en pleno siglo XXI. Naciones Unidas. https://news.un.org/es/story/2020/02/1469451